El tratamiento quirúrgico de las hemorroides suscita
confusión en muchos pacientes, el dolor postoperatorio es el mayor temor de
aquellos que van a ser sometidos a alguna técnica quirúrgica para tratar esta
patología.
Este temor hace que los pacientes busquen tratamientos
alternativos a la cirugía ( como vemos en las imágenes mostradas), aunque la indicación quirúrgica debe establecerla un
cirujano general o un coloproctólogo, ya que no siempre el tratamiento de las
“hemorroides” es quirúrgico.
A esto se ha unido en los últimos años otro factor de
confusión, la aparición de nuevas fuentes de energía ( LASER, ULTRACISION,
LIGASURE fundamentalmente ) que se han
aplicado a la realización de técnicas quirúrgicas clásicas así como técnicas
como la hemorroidopexia circular con PPH o técnica de Longo.
Si realizamos una búsqueda en internet con los términos
“hemorroides tratamiento” obtendremos 1.880.000 resultados, de ellos un 47% es
publicidad directa o indirecta sobre tratamientos en los que se asegura la
desaparición de la enfermedad “sin dolor”.

Pero, ante tal avalancha de información la desinformación
está garantizada. Por otro lado si realizamos una búsqueda de lo que los
sanitarios llamamos “revisiones sistemáticas” , es decir estudios donde se
revisa la literatura científica que sobre un tema en concreto existe, teniendo
en cuenta si dichos estudios se han realizado siguiendo una metodología
científica adecuada, encontramos que en la Cochrane si introducimos los
términos “haemorrhoid treatment” , obtenemos
un articulo en el que se compara la hemorroidectomía
clásica frente a la técnica de Longo y otro sobre el uso de LIGASURE comparado
con la energía eléctrica bipolar.
Si usamos buscadores como Pubmed y Medline con los términos
“haemorrhoid surgical systematic reviews” obtenemos solo 5 articulos, de los
cuales 4 tratan sobre la hemorroidopexia de LONGO.
Pero, de toda esta información que es lo que realmente
sabemos:
No existen diferencias significativas entre la
extirpación de las hemorroides siguiendo una técnica clásica ( Ferguson) realizada
con bisturí-tijera frente a realizar esta técnica con un LASER Nd-YAG.
El uso del bisturí de ultrasonidos-ULTRACISIÓN- es tan
efectivo como el uso de energía bipolar en cuanto al control del sangrado
postoperatorio, solo se obseva una disminución del dolor postoperatorio ( no
demostrado en todos los estudios ) sin encontrarse diferencias en cuanto a la
incorporación a la vida laboral.
El uso del bisturí LIGASURE en la realización de una
hemorroidectomía clásica disminuye el dolor postoperatorio inmediato comparado
con el uso de pinzas con energía bipolar ( no comparado con la hemorroidectomia
con bisturí o tijera).
Comparado con la técnica estándar, el dolor fue significativamente
menor con el endoláser HeLP,
principalmente en los primeros 3 días del postoperatorio. Entre los días 4 y 11
se registra una disminución del dolor
con ambas técnicas, aunque en el grupo
endoláser se observan puntuaciones significativamente más bajas en la
evaluación del dolor. Después del día 12, el proceso de curación es idéntico en
ambas técnicas. Son necesarias revisiones sistemáticas sobre esta nueva
técnica.
Considerada como una de las técnicas menos dolorosas,
ampliamente utilizada en otros países donde ha llegado casi a sustituir a la
hemorroidectomía clásica, actualmente
está en revisión por su mayor riesgo de
recidiva-prolapso y de la necesidad de cirugías posteriores. Ha sido comparada
con la hemorroidectomía con Ligasure presentando resultados similares, así como
con técnicas de desarterización hemorroidal ( ya sea laser intrahemorroidal o
ligadura guiada con dopler) donde se demuestra superior a largo plazo en el
control de la enfermedad hemorroidal, aunque las técnicas intrarteriales son
menos dolorosas aún.
Otra bibliografía:
Song, Seok-Gyu, and Soung-HoKim. "Optimal treatment of
symptomatic hemorrhoids." Journal of the Korean Society of Coloproctology
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